Alcohol

¿Qué es el alcohol?
El alcohol es la sustancia psicoactiva más popular del mundo y ha sido utilizado en diversos momentos de la historia y distintas regiones del mundo debido a la facilidad con la que se obtiene, en cantidades abundantes, de plantas, de frutos y semillas ya sea por fermentación (bebidas con menos de 15 grados de alcohol) o destilación (licores o spirits de entre 20 y 80 grados de alcohol). Se absorbe en múltiples lugares del organismo, entra en la sangre y se elimina por biotransformación a nivel del hígado, es aquí donde impacta principalmente su consumo.

¿Cuáles son sus efectos?
El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, por lo que reduce o disminuye el ritmo cardiaco, la respiración y la vigilia en general. En pequeñas cantidades actúa como un ansiolítico, relajando y produciendo desinhibición (fase de excitación) y en grandes cantidades funciona como un depresor y sedante, provocando pesadez, cansancio, pérdida de coordinación y finalmente pérdida total de la conciencia (fase anestésica). En esta fase también se presenta deshidratación por la excesiva concentración de alcohol en sangre. Más de 5 mililitros de alcohol por litro de sangre provocan la muerte (fase bulbar).

Tras el consumo de alcohol, y entre 8 y 12 horas después de su entrada al organismo, se presentan los efectos de la llamada resaca o cruda; caracterizada por dolores de cabeza, pesadez, cuerpo cortado, temblores, y producto de la intoxicación por alcohol, la abstinencia y la deshidratación corporal.

¿El alcohol es adictivo?
El alcoholismo, o la dependencia al alcohol, es mucho más común que la dependencia a otras sustancias, legales o ilegales. El alcohol puede funcionar como “lubricante social” o para ganar confianza, calmar preocupaciones y mitigar penas, volviéndose una muleta que impide enfrentar situaciones estresantes sin su ayuda, por lo que es fácil generar una dependencia psicológica.

Por el otro lado, se genera una fuerte tolerancia y dependencia física una vez que se extiende su uso por periodos prolongados, hasta llegar a provocar lo que se conoce como delirium tremens. Cuando esto llega a pasar, se requiere disminuir gradualmente la dosis consumida de alcohol –a lo largo de varios días o semanas- a fin de evitar que la persona entre en shock pues esto puede ser mortal.





Legalidad
El alcohol, a pesar de que sus efectos nocivos rebasan el número y gravedad al daño provocado por el consumo de otras drogas, es legal y está sujeto las reglas nacionales e internacionales de producción y comercio. Su consumo es una actividad legal mientras no se realice en la vía pública y no se permita su venta a menores de edad. El violar esta disposición puede resultar en clausura de establecimientos infracciones y hasta detenciones.

Situaciones especiales en torno al alcohol
El alcohol, a pesar de estar regulado, frecuentemente sufre adulteraciones de distintas índoles y en diferentes momentos. Cuando se va a un bar, es mejor pedir botellas cerradas, sean de cerveza para consumo personal, o de algún licor para compartir, pero en ambos casos se debe pedir que se abran enfrente de tus ojos. Las botellas que se tienen en la barra para servir shots individuales pueden ser rellenadas con alcohol de menor calidad o incluso con alcohol de uso farmacéutico que contiene metanol y no es apto para su consumo.

Otros sedantes y adulterantes como el éter son puestos en hielos o en bebidas “relajadas”, anestesiando a la persona y poniéndola en una posición muy vulnerable.

Si vas a consumir alcohol, es mejor servir tu propia bebida o estar atentx al proceso desde que la botella sale del estante hasta que el vaso llega servido a tus manos.

Recuerda también que el alcohol frecuentemente exacerba el estado de humor en el que la persona se encuentre, por lo que se recomienda que las personas con tendencia a la agresión o a estados de depresión se abstengan de su consumo.




Author: AlejandroIV

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