Amada Carmen:

Tengo que alternar estas cartas con las actividades que hago en el pasado, que es un futuro para ti, pero que quedará en el pasado. Qué confuso. Fíjate. Voy a ir al evento del dictador mañana y eso está en el futuro mío, pero es un pasado muy remoto tuyo, ¿no? Pero, entonces, ¿esta carta, dónde queda? Mira, te estoy contando lo que haré en el pasado tuyo, pero este pasado es mi presente y, aunque haré cosas que sucederán antes de que nazcas, de cualquier manera vas a leer estas líneas después de que llegue.

Y entonces, lo que aquí relato estará en tu futuro. Bien decía el doctor Mondragón que no pensara tanto en esto, porque después de tres minutos como que comienza a doler la cabeza con tantos cambios temporales. Aunque deberíamos estar acostumbrados a las paradojas (como las llama el doctor), porque nunca vivimos en presente, siempre nos dejamos tutelar por el pasado y nos la pasamos angustiados con el futuro. Pero ahora que estoy con estos locos del pasado no sabes cuánto te valoro, Carmelita preciosa. Resulta que navegando rápidamente en el Facebook me topé con el muro de una mujer que se apellida Raygadas y la verdad me dio vértigo. La pobre mujer parece un pez del abismo oceánico pero se tomó como veinticinco fotos -ella misma-, y las puso en una especie de álbum que apenas y puedo creer.

Todavía me acuerdo cuando el Gobierno nos sorteó los números para poder ir a pasear a Micos y que te quise tomar una foto y tú te cubriste la cara con la cachucha del León que me regaló mi tío Agustín. Tú que pareces una diosa tímida en el olimpo de mi corazón, sentías el bochorno de ser retratada con una a cascadas de fondo, como una Eva ultracachonda, y vengo al pasado a toparme con este Sascuach con rimmel, con este Marabu huasteco que escribió en el comentario, encima de la galería: “la k es bonita, es bonita, aki y donde la pon gan”.

Todos los ángulos de su crustácea cara fueron capturadas por el celular y todos los ángulos los vi con estupor. Lo peor de todo es que hay decenas de personas, casi todos hombres, que la halagan y que la felicitan. Ella por lo regular les contesta que les dirá lo que quieran por “inbox”. Y lo más dramático: en uno de esos comentarios que le pusieron y que son como las opiniones que hace uno en una mesa de café, ella se queja de que no tiene novio, que la encantaría tener un amor. Carmen, ahora entiendo por qué el índice de natalidad bajó tanto desde el 2021. No fue porque hubiera más planificación, sino porque mucha gente se quedó en el Facebook, como esperando a vivir. Viéndolo bien, creo que no estamos tan mal en el futuro, mi niña de azúcar.

Tuyo,

Verga