Ketamina

¿Qué es la Ketamina?
La ketamina es una anestecia disociativa que fue añadida recientemente a la Lista 1 de sustancias psicoactivas clasificadas por las Naciones Unidas recientemente. Sin embargo, sigue siendo de uso veterinario y en algunos países incluso hospitalario. es conocida en el plano urbano como Special K, Keta, Ketalar, Anesket, Ketaset. Fue sintetizada por primera vez en 1962 por Calvin Stevens en Parke & Davis Labs mientras buscaba un reemplazo del PCP (Feniciclidina, PCP). Con esta investigación, demostró que era más favorable el uso de la Ketamina debido a su menor duración y menores síntomas de psicosis. Hacia los años 90, esta sustancia se había popularizado en las escenas de música electrónica y se ha mantenido como una sustancia popular en los clubes, antros y fiestas.
Las propiedades específicas de los disociativos tienen que ver con su capacidad de interrumpir la comunicación del sistema nervioso periférico con el sistema nervioso central sin afectar mucho el funcionamiento de este último. Así, se tiene un efecto de anestesia muy efectivo que no interfiere con las funciones autónomas como la respiración o el pulso cardiaco, lo que la vuelve una opción segura para uso quirúrgico. Sin embargo, el hecho de que el sistema nervioso central permanezca funcionando de manera normal implica que, la experiencia conciente se mantiene y se “disocia” la conciencia del cuerpo. Los reportes de este tipo de experiencias llevaron a que se retirara del uso médico en humanos.

¿Cuáles son sus efectos?
La ketamina produce un efecto de adormecimiento del cuerpo y sensación de alteración sensorial en dosis bajas. Estas cualidades han sido utilizadas incluso en modelos psicoterapéuticos como el de Salvador Roquet. Sin embargo, con dosis altas (superiores a los 200 miligramos) se puede perder por completo el control del cuerpo y entrar en un estado de desprendimiento total similar a un sueño lúcido.
Efectos físicos: inicialmente provoca entorpecimiento en el movimiento, cierta sensación de ebriedad y confusión, sensaciones retardadas o reducidas, analgesia, vértigo y a veces nausea. Aumenta ligeramente la presión arterial y sanguínea y la

frecuencia del pulso cardiaco. Existe una considerable carga metabólica en los riñones, la vejiga y el hígado.



Efectos psicológicos: Con dosis bajas se percibe una soltura y facilidad para socializar, se pierden las inhibiciones y el tiempo pasa ligeramente más lento. Mientras se aumenta la dosis, aumenta la desorientación, disminuye la vigilia y se va perdiendo el control y la noción del cuerpo y el entorno. Es posible experimentar disociaciones totales como desprendimiento corporal o experiencias de tipo muerte-renacimiento.

¿Cuáles son sus riesgos?

La ketamina parecía ser una sustancia relativamente segura hasta qie, después de varias décadas de uso recreativo generalizado alrededor del mundo, se ha podido identificar que su uso sostenido en el tiempo tiene un importante efecto de deterioro en la vejiga y los riñones. En muchos casos, personas que han utilizado ketamina de manera continua por varios años han tenido que someterse a procesos quirúrgicos, trasplante de órganos o tratamientos permanentes para tratar de compensar estos impactos.

Otro gran riesgo con la ketamina tiene que ver con las vías de administración. Durante las fiestas, se suele inhalar. Sin embargo, cuando se utiliza para la exploración psiconáutica, es inyectada intramuscularmente. Esta ruta de administración incrementa en gran medida los riesgos debido a que se rompe la capa de protección de la piel y se introduce la sustancia (y cualquier impureza o patógeno que haya entrado en la jeringa) directamente dentro del tejido muscular. Además aparecen riesgos de abscesos, infecciones e incrementa la posibilidad de una sobredosis. El patrón de uso de la ketamina suele ser más intenso cuando se utiliza con mayor frecuencia.

¿Es adictiva la ketamina?

En distintos lugares se han presentado casos de uso de ketamina de forma compulsiva, que se podría definir como un trastorno por uso de Ketamina, y que presenta rasgos de dependencia física y psicológica. Los casos estudiados usualmente describen los síntomas de abstinencia como una depresión contínua con desgaste físico y sensación de malestar generalizada que pueden durar desde un par de días hasta un par de semanas después de dejar de usar la sustancia, dependiendo de cuánto tiempo se utilizó sin parar.

Reducción de daños

Para hablar de la reducción de daños con la ketamina, hay que entender que estamos tratando con un medicamento hospitalario, una anestesia que sirve para operar quirúrgicamente a alguien. Si actualmente no consumes, procura no hacerlo. Si piensas usar keratina, o conoces a alguien que lo haga, estas son algunas recomendaciones para reducir los impactos negativos:

  • Cuida mucho la dosis, especialmente si estas en una fiesta o un espacio no cerrado o controlado. De no hacerlo, podrías llegar a perder por completo la coordinación motriz o incluso la capacidad de moverte, lo cual te puede poner en una situación de vulnerabilidad extrema.
  • Toma mucha agua. El deterioro orgánico en los riñones y la vejiga está relacionado con la concentración de keratina y sus residuos, que se acumulan en estos órganos. Ayuda a tu cuerpo a desintoxicarte bebiendo mucha agua y permitiendo que se reduzca esta afectación.
  • Trata de separar en el tiempo la frecuencia de uso. Por lo menos deja pasar 15 días entre cada vez que consumes, de esta manera es más difícil que se presente el deterioro crónico o el uso compulsivo.
  • Intenta no consumir sin compañía. Siempre es mejor estar con alguien de confianza que te pueda ayudar en caso de que se complique la experiencia u ocurran imprevistos.
  • Trata de siempre evitar las inyecciones como vía de administración. Si vas a inhalar, recuerda que cada quien debe tener su popote personal que no debe ser compartido con nadie más para evitar contagios.




Author: AlejandroIV

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