La primera vez que me volví rubia

La primera vez que me volví rubia, lo cual fue por accidente, sólo estaba tratando de ponerme rayitos en el cabello, pero olvidé separar las secciones teñidas de las desteñidas, así que me volví rubia. Las primeras semanas, experimenté algo a lo que sólo puedo describir como un caso serio de “síndrome de Tourette de rubia”. Otras rubias eran el detonante. No podía ver a otra rubia sin sentirme un poco comparada, seguido de maldiciones susurradas sin razón alguna. Sé que eso proviene del hecho de que todas las rubias tienen que invertir tiempo y esfuerzo en su cabello cada tres o cuatro días, así que es como presumir a tu cachorrito en un concurso de belleza de perros. Me puse mi doble cara. También, me veía en los ojos de cada chica con conflictos paternos e inestabilidad emocional. Mis propios defectos. Criticaba a cada rubia que veía. Mi segundo nombre pudo haber sido “Reojo”. Si me tocaba una mesera o cantinera rubia, sólo le dejaba más del 8% de propina si me decía un halago. Pero, afortunadamente, todo eso quedó atrás cuando aprendí a apreciar a otras cabezas-huecas y usarlas como una oportunidad para hacerme ver mejor.

Por: Mary Jane de Joseph
Traducido al español por: Berenice Garza

When I first went blonde (which was an accident)– I only was trying to put highlights in my hair, but I didn’t separate the bleached pieces with the non bleached pieces… So blonde I became… First few weeks, I had experienced something I can only refer to as a serious case of “blonde Tourette’s.” Other blondes were the trigger. I couldn’t look at another blonde without feeling just a little compared, followed by me mumbling expletives for absolutely no reason. I know it stems from the fact that all blondes have to put labor into their hair every few days, so it’s like showing off your pup in a dog pageant. My game face was on. Also, I saw myself looking back at me in the eyes of every girl with daddy issues and unstable emotions… My own flaws. I threw shade at every blonde I saw. Side eyes could have been my middle name. If I had a blonde waitress or bartender, I would only tip more than 8% if she complimented me.
But thankfully that passed after I learned to appreciate other air-heads and use them as an opportunity to make myself look good.

By: Mary Jane de Joseph

Twitter: @maryanndejoseph
Instagram: @maryjanevisage

Author: AlejandroIV

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