Poeta Psicodélico

I

Me dueles tanto a luna;
me duelen tus rituales
de solsticio,
tu cañaveral
de hechizos;
el espasmo bendito,
la luz la amapola;
esta amargura lunar,
esta ceremonia rupestre,
tan psicópata de orgasmos.

II

La mujer que amo camina sola,
desnuda o con ropa en luna sin sol,
a son de silencio y de plenilunio;
hecha brisa oleaje de luz,
triste azucena emigrando,
a son de gritos
hasta el fin del solsticio;
la mujer que amo
sabe caminar sola,
nerviosa de astros,
diáfana de sombra,
descalza de espíritu,
sin que nadie intervenga,
en ese paseo
tan de ella y tan de nadie,
como todo
el paisaje que la circunda;
a toda hora
amarga caravana de alegría,
amorfo riachuelo hasta el fin del día;
navegando de luz a tiniebla,
¡como la misma vida!
III

Este dolor es tan bello, tan trastocado;
que si no formara esa flor alterando todo el paisaje,
creyera que la vida es solo un espejismo de tus ojos,
filtrándose tras las pupilas todo el instante.

IV

Hazle el amor a la luna por mí,
que te queda mucha noche.
Ya que el alba me sorprendió
besando los senos empañados de estela
en un derroche de miel de estrellas.
¡Vamos!
Hazle el amor a la luna.
Saboréala hasta que derrame su plata,
que si yo pudiera navegaría por sus arterias de luz.
Recopilara su marea hasta ahogarme,
en su llanto torcido, veredas del placer…
¡Así aprendiendo que la realidad,
cabe mejor en espacios pequeños!

V
Cómo te amé antes de ser el invento quebrado de un bolero!
Bolero de luna caída, de santos con ramos de queroseno
o lirios de castañuelas. ¡A cualquier ruta, resonante!
Entre todos los inventos fuiste la que pudo jugar con mi pelo,
mientras me aguantaba a tu trenza para no caer al vacío…
¡Oh! ¡Cómo te amé, lloré la soledad en un florero roto!
Soy el escrito que escribiste en el epitafio de las flores:
una sombra de carnaval.
Un añejo vino que solo saborea la noche cenicienta.
Un cuento tan tuyo que no parió el vientre de tu madre,
cuando a solas recolectabas ideas del ensayo
(el arte del existir).
Soy el velorio en tus pupilas.
La vida pasada, dormida en la cayuela de los sueños.
Un gran invento de pasarelas granizadas.
Te repito: soy el poema que diseñaste
en el brillo de la luna descontinuada.

Jonatán Medusa: Poeta Psicodélico Facebook

Author: AlejandroIV

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