Muerte sin terapia
Nov05

Muerte sin terapia

-Pues sí, yo soy la muerte –me dijo, sentándose a mis pies sobre el sofá victoriano, como si necesitara presentación. -Ya lo sé flaca, ya lo sé que eres tú –Dije sirviéndome un Marqués de Riscal-. Desde los siete años cuando iba a morir ahogado en aquel remolino allá en el rancho y me salvaste de ti misma diciéndome “me gustan tus oídos”… Creí que era producto de tanta agua que tragué, pero tiempo después supe que no...

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